SANTA MARÍA

En el centro del casco antiguo de Aranda encontramos la iglesia de Santa María la Real, de estilo gótico isabelino, que nace por la necesidad de construir un lugar religioso de grandes dimensiones.

Durante la Edad Media este lugar fue uno de los puntos principales para la población amurallada, pero sin lugar a duda, fue un una localización esencial para dar crecimiento a la economía de la Villa. Si nos fijamos, las calles colindantes a la iglesia, conservan los nombres de sal, trigo, miel… como nombre que caracterizaba el producto de venta en esas calles a los ciudadanos arandinos.

La iglesia en el año 1500 se hallaba terminada, como se puede comprobar en el Plano de Aranda de 1503, pero la fachada y balconada renacentista, no se terminaron de construir hasta aproximadamente 1516.

La fachada parte de abajo hacia arriba y las figuras que la sustentan son los padres de la Iglesia Occidental: San Ambrosio y San Jerónimo en un lado y por el otro, el Papa San Gregorio Magno y San Agustín. La iglesia con motivo de su dedicación a la Virgen María, contiene en la fachada la representación de “la Anunciación”, con la imagen del Ángel junto a la Virgen y el relieve principal que representa el nacimiento del niño Jesús.

En la parte superior de la fachada hay tres grandes escenas que representan el camino de Cristo hacia el Calvario.

Arriba del todo se puede contemplar la presencia de dos escudos, el Escudo Real de Juana y Felipe el Hermoso, sostenido por los leones y respaldado por un águila y justo debajo los escudos de que representan la localidad de Aranda.

Es de merecida visita el interior de la iglesia. Un lugar destacado son las escaleras de subida al coro y su influencia morisca en su construcción, principalmente en el primer tramo. Pero también es destacable, la finura en la construcción de los distintos retablos, la capilla bautismal, las imágenes de Cristo (cabe destacar la del Cristo Resucitado), el púlpito y las distintas figuras talladas en madera policromada de los Santos.